viernes, 13 de enero de 2012

LA AUTOGESTIÓN DE LA CONDUCTA

1. Introducción.
2. Definición de Autogestión de la Conducta.
3. Enfoques Teóricos para el Entrenamiento en Autogestión de la Conducta.
4. Entrenamiento en Autogestión de la Conducta.
5. Orientaciones generales para Evaluar y Planificar la Autogestión de la Conducta.

1. Introducción

Introducción: Son varios los términos que se han utilizado para definir el control y mejora de la conducta, a pesar de la multiplicidad de términos vamos a utilizar el de Autogestión por ser el menos polémico y es el que con mas frecuencia se utiliza.

2. Definición de Autogestión de la Conducta.

Entendemos por autogestión de la Conducta al conjunto de actividades que el sujeto realiza para evaluar, controlar, orientar o dirigir su propio comportamiento. La autogestión suele definirse a partir de cuatro componentes clave: autocontrol, autoevaluación, autorrefuerzo y autoinstrucciones. Estos componentes permiten al sujeto observar su conducta, evaluarla, administrarse los refuerzos adecuados y dirigir su comportamiento.

3. Enfoques Teóricos para el Entrenamiento en Autogestión de la Conducta.

- Enfoque cognitivo/conductual. Dice que la conducta autogestionada es resultante de la observación y autoevaluación de la propia conducta. Considera que la autogestión del comportamiento es resultado de proceso en que el alumno aprende a autoobservarse, evaluar su rendimiento, analizar consecuencias y autorreforzar las conductas adaptadas socialmente y gratificantes para él. El final de dicho proceso es el autocontrol o autogestión de la propia conducta sin influencia ambiental externa.
- Enfoque operante. Dice que la autogestión de la conducta resulta de interacción del sujeto y el ambiente. Cuando la persona es capaz de discriminar las contingencias ambientales y modificarlas, estará en condiciones de actuar sobre su conducta autoevaluándola, reforzándola y controlándola.

- 4 Entrenamiento en Autogestión de la Conducta.

Teniendo en cuenta la definición que hemos hecho de autogestión de la conducta, vamos a desarrollar los cuatro componentes básicos: autocontrol, autorrefuerzo, autoevaluación y autoinstrucciones.
- Autocontrol: estrategia que permite al sujeto conocer su propia conducta a partir del entrenamiento en autoobservación y autorregistro.

El autorregistro es una técnica básica del autocontrol, supone que el sujeto, al observar y registrar su propia conducta, actúa como colaborador y agente del cambio; puede emplearse tanto como estrategia de evaluación como de intervención.. Permite registrar los antecedentes situacionales de la conducta, las consecuencias de la misma o las relaciones entre las distintas variables. Como técnica de intervención produce cambios en la conducta, estos cambios incrementan el comportamiento positivo y disminuye el negativo. Sus procedimientos son: formularios, cuadernillos, protocolos, etc, es necesario que sean portátiles, sencillos en su cumplimentación y que pasen desapercibidos.

Las variables que más afectan a la reactividad del autocontrol son: motivación que el alumno tenga para modificar su comportamiento, la valencia o fuerza de las conductas deseables que el sujeto tenga, las conductas objetivo, los objetivos, el refuerzo y el feedback, la temporalización, el control concurrente de múltiples respuestas, la programación horario (la vigilancia aumenta la reactividad) y la madurez de los mecanismos de autocontrol.

- Autoevaluación: valoración comparativa que los sujetos hacen de su propia conducta según determinados criterios, estos criterios le permiten conocer si existe o no adecuación con la conducta de los demás y en que grado o medida. La autoevaluación ha demostrado ser muy eficaz para mejorar conductas disruptivas, de obediencia y malos tratos verbales; también con sujetos caracteriales y para promover la generalización y el mantenimiento de las conductas tratadas.
- Autorrefuerzo: se define como el proceso por el cual un individuo, usualmente en condiciones de satisfacer un estándar de rendimiento, entra en contacto con un estimulo que esta disponible inmediatamente después de la emisión de una respuesta, lo cual incrementa la probabilidad de que se produzca la respuesta del sujeto a la actuación estándar. En el ámbito de la orientación e intervención psicopedagógica, el autorrefuerzo se entiende como la autoadministración por parte del sujeto de los reforzadores o conductas que se adecuan a criterios previamente especificados, es el proceso mismo el que actúa como refuerzo y el que provoca los efectos reactivos consiguientes. Resulta muy eficaz para mantener comportamientos cuando las recompensas artificiales se han desvanecido.
- Autoinstrucciones: o autodiálogos se define como el aprendizaje o entrenamiento autoinstruccional; consiste en hablarse a sí mismo de forma relevante y significativa para sentirse motivado.

5. Orientaciones generales para Evaluar y Planificar la Autogestión de la Conducta.

No existen normas que puedan ser validad y generalizables a todos los casos, no obstante si existen pautas generales que pueden ser aplicadas a distintas situaciones características de los sujetos, como son:

- Identificar y priorizar las conductas /objetivo susceptibles de intervención psicopedagógica, a través de listas de control, escalas de estimación y entrevistas.

- Tener en cuenta y respetar las diferencias individuales de los sujetos a los que va dirigida la intervención.

- Controlar las variables que influyen en la reactividad de las estrategias de autogestión.

- Diseñar intervenciones de Autocontrol de forma sencilla sin que ello suponga detrimento en la discriminación de las respuestas.

- Fomentar la participación activa de los sujetos en la planificación de la intervención, por ejemplo enseñándoles a formular objetivos, a autoevaluar, etc.

- Aplicar los programas de autogestionamiento junto a otro tipo de programas.

- Estimular a los sujetos para que formulen criterios de actuación y hacerles entender que los reforzadores solo puede autoaplicarse cuando se han ganado.

- Utilizar la autoinformación para aquellas habilidades que ya existen en el repertorio comportamental de los sujetos.

- Realizar un seguimiento planificado sobre todo cuando se utiliza la estrategia autoinstrucciones.
- Implicar a todo el equipo en la intervención autogestionaria de la conducta de los sujetos.

- Evaluar sistemáticamente la efectividad de las intervenciones realizadas a través de programas o de paquetes de actuación.

- Realizar las intervenciones de acuerdo con los principios éticos, lo que implica minimizar los procedimientos intrusivos, implicar tanto a los sujetos como a los demás intervinientes en el diseño de programas.

6.Conclusiones:

Así pues, el sujeto debe ser el propio actor promotor de la autogestión, control y mejora de su conducta.

7. Bibliografía

MARTÍNEZ GONZÁLEZ, Mª. de C. (1998): Orientación escolar. Madrid: Sanz y Torres.
DAVIDS, M. (2002) : Técnicas de autocontrol emocional. Martínez Roca.
KELLY, J. A (2002) Entrenamiento de la habilidades sociales. Barcelona DDB

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